Modelo Montessori

1.- Ambiente preparado
Los espacios están cuidadosamente diseñados para responder a las necesidades físicas, emocionales y cognitivas de los niños.
Cada ambiente:
• Es ordenado, accesible y estéticamente cuidado.
• Invita a la exploración autónoma.
• Permite que el niño se mueva libremente.
• Favorece la concentración y el trabajo profundo.

2.- Aprendizaje autodirigido
El niño puede elegir actividades de acuerdo con su interés y momento de desarrollo, dentro de un marco claro y seguro.
Este aprendizaje autodirigido:
• Fortalece la motivación interna.
• Promueve la concentración.
• Fomenta la responsabilidad y la toma de decisiones. El niño no aprende para cumplir, aprende porque tiene sentido para él.

3.- El rol del adulto
El adulto en Montessori no dirige ni controla.
Observa, acompaña y prepara el ambiente para que el aprendizaje ocurra.
En Nidum, el guía:
• Acompaña sin resolver por el niño.
• Confía en las capacidades del niño.
• Ofrece ayuda sólo cuando es necesaria.

4.- Material concreto y pensamiento activo
El aprendizaje comienza siempre desde lo concreto.
Los materiales Montessori permiten que el niño toque, manipule, compare y experimente, construyendo el pensamiento desde la acción hacia la comprensión.
A través del uso repetido del material:
• El niño comprende conceptos antes de simbolizarlos.
• El error se vuelve una oportunidad de aprendizaje.
• El conocimiento se vuelve significativo y duradero. 

5.- Del movimiento a la concentración
El movimiento es una necesidad natural del niño y una vía de aprendizaje.
Los ambientes Montessori permiten moverse, elegir, trabajar y repetir, favoreciendo de manera natural el desarrollo de la concentración.